Protestas en Haití por desalojos

En un país donde 400.000 personas duermen en tiendas de lona, cientos de habitantes exigen al gobierno que detenga la demolición de asentamientos precarios en las laderas de Puerto Príncipe.

30 Julio 2012

Algunos barrios marginales están construidos en zonas inundables y corren riesgo de ser arrastrados.

PUERTO PRÍNCIPE.  AFP.  El plan de desalojo de los residentes de asentamientos precarios ubicados en las laderas alrededor de la capital de Haití provoca airadas protestas entre los que quieren quedarse a pesar del riesgo, tras el devastador terremoto de 2010 en esta nación caribeña.   Puerto Príncipe actúa como un imán en un país extremadamente pobre, golpeado hace dos años y medio por un violento sismo que dejó 225,000 muertos y 1,5 millones de desplazados, uno de cada seis habitantes.

Los haitianos acuden a la capital desde las zonas rurales gravemente deforestadas y degradadas con la esperanza de encontrar trabajo para mantener a sus familias.

Sin embargo, el 80% de las personas en la capital viven por debajo de la línea de pobreza, muchos en tiendas de campaña o en destartaladas viviendas ubicadas junto a peligrosos barrancos.

Enfermedades

Muchos de estos asentamientos carecen del saneamiento básico, haciendo que sus habitantes sean más vulnerables a contraer enfermedades infecciosas, como la epidemia de cólera, que se ha cobrado más de 7.500 vidas desde que azota al país tras el terremoto.   Por todas estas razones, quieren llevarlos a otras zonas.

hoy.com.do


El régimen construirá canales para contener las riadas

Haitianos rechazan la demolición de viviendas

haitiVista general de viviendas en un barrio de Puerto Príncipe que el gobierno planea demoler. Foto: AFP

En un país donde 400.000 personas duermen en tiendas de lona, cientos de habitantes exigen al gobierno que detenga la demolición de asentamientos precarios en las laderas de Puerto Príncipe.

Agencias AFP/PL

Puerto Príncipe.- El plan de desalojo de los residentes de asentamientos precarios ubicados en las laderas alrededor de la capital de Haití provoca airadas protestas entre los que quieren quedarse a pesar del riesgo, tras el devastador terremoto de 2010 en esta nación caribeña.

Haití es un país extremadamente pobre, golpeado hace dos años y medio por un violento sismo que dejó 225.000 muertos y 1,5 millones de desplazados, uno de cada seis habitantes.

Los haitianos acuden a la capital desde las zonas rurales gravemente deforestadas y degradadas con la esperanza de encontrar trabajo para mantener a sus familias.

Sin embargo, el 80% de las personas en la capital vive por debajo de la línea de pobreza, más de 400.000 duermen en tiendas de lona o en viviendas destartaladas ubicadas junto a peligrosos barrancos.

Algunos barrios marginales están construidos en zonas inundables y corren el riesgo de ser arrastrados por las tormentas.

Muchos de estos asentamientos carecen de saneamiento básico, haciendo que sus habitantes sean más vulnerables a contraer enfermedades infecciosas, como la epidemia de cólera, que se ha cobrado más de 7.500 vidas desde que azota al país tras el terremoto.

Por todas estas razones, ha habido iniciativas desde hace tiempo para trasladar a los habitantes de estos asentamientos a zonas más seguras.

El mes pasado el Ministerio del Medio Ambiente anunció el plan de destruir varios centenares de casas en las laderas para construir canales y reforestar con el fin de contener las riadas, lo que provocó una primera oleada de protestas callejeras contra el proyecto.

“Yo nací aquí”, dijo William Jean, de 62 años, sentado frente a su pequeña vivienda en el barrio “Jalousie”. “Al principio, solamente había unas pocas casas”, contó.

La capital de Haití se levanta sobre escarpadas colinas y gran parte de la población construye sus viviendas en las laderas. Casi 99 por ciento de la superficie del país está deforestada, lo que provoca aludes durante la etapa de lluvias.

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