Declaración de Bukit Tinggi: reforma agraria y defensa de la tierra y el territorio en el siglo XXI

“Reafirmamos nuestro compromiso con los derechos de los pueblos a la tierra y el territorio, con la defensa de la soberanía alimentaria y con el cuidado de la Madre Tierra. La nueva reforma agraria debe ser un pilar fundamental en la construcción de la soberanía alimentaria y en la transformación democrática de la sociedad para que las nuevas civilizaciones pongan fin al hambre y la pobreza.”

14 de julio de 2012

Nos hemos reunido en Bukit Tinggi, Sumatra Occidental, Indonesia, del 10 al 15 de julio de 2012, para el Taller y Seminario Internacional “Reforma Agraria y Defensa de la Tierra y el Territorio en el siglo XXI: desafíos y futuro,” convocado por La Via Campesina y la Campaña Global por la Reforma Agraria, en un momento de emergencia global provocada por las múltiples crisis alimentaria, medioambiental, financiera, de pobreza y desempleo, para evaluar nuestras estrategias y aprendizajes en las últimas dos décadas de lucha por la reforma agraria y por la defensa de la tierra y los territorios de los pueblos.

La más reciente avalancha de acaparamiento de tierras en todo el mundo exige que este análisis sea urgente. Como ya expresamos en el Llamamiento de Dakar y en la Declaración de Nyeleni en contra del Acaparamiento de Tierras, éste es un fenómeno global promovido por las élites y los inversores locales, nacionales y transnacionales, y los gobiernos con el objetivo de controlar los recursos más preciados del planeta.

Desde la fundación de La Via Campesina y el lanzamiento de la Campaña Global por la Reforma Agraria, hemos cosechado muchos logros significativos y al mismo tiempo el mundo ha cambiado mucho. Cabe destacar la transnacionalización del capital financiero y la concomitante mercantilización de la naturaleza que ha desatado un flujo enorme de capitales hacia las industrias extractivistas, la agricultura y la pesca industrial, los agrocombustibles, las plantaciones forestales, los proyectos turísticos y el desarrollo de grandes infraestructuras.

Además, bajo el pretexto de dar soluciones a la crisis climática, el capitalismo financiero se reviste en el siglo XXI de “economía verde y azul” para mercantilizar los bosques, el aire, el mar y hasta la composición misma de la vida y sus ciclos, generando así el “acaparamiento verde y azul”. Estas supuestas “inversiones” se traducen en realidad en el despojo de los territorios de los pueblos indígenas, campesinos, pescadores, pastoralistas y otras comunidades locales. Nuestros Estados y élites han desempeñado un papel central en este robo porque son ellos los que han entregado nuestros bienes comunes para su beneficio personal y en contubernio con las empresas transnacionales.

Pero no sólo ha cambiado el mundo que nos rodea. Nosotros también hemos crecido en la lucha gracias al encuentro entre culturas, a nuestros procesos, victorias y reversos, y a la diversidad de nuestros pueblos. Por eso nos hemos reunido en estos días para compartir un proceso de reflexión y actualización de nuestras visiones y conceptos de lucha por la reforma agraria y la defensa de la tierra y el territorio. Hemos comenzado a delinear algunos elementos para una nueva visión de reforma agraria y de soberanía popular en los territorios, entre los que figuran:

- El campesinado y la producción agrícola familiar ocupan el papel central en la soberanía alimentaria.

- La convivencia armónica y solidaria entre los pueblos rurales incluyendo a los campesinos, las campesinas, pastoralistas, pescadores y pueblos indígenas.

- La necesidad de ampliar nuestras alianzas para incorporar otros pueblos amenazados por los mismos fenómenos actuales; entre ellos, los pobladores urbanos amenazados de desalojo y empobrecimiento a causa de la especulación inmobiliaria, los pueblos que sufren ocupaciones militares, los consumidores que deben pagar precios cada vez más altos por los alimentos y cada vez de peor calidad, las comunidades que sufren desalojos por industrias extractivistas, y los trabajadores rurales y urbanos.

- La necesidad de fortalecer nuestra libre determinación construyendo nuestras autonomías a través del gobierno propio de nuestros bienes comunes.

- Reforzando y ampliando el liderazgo de las mujeres en la lucha por la tierra y la defensa del territorio y en nuestros movimientos.

- No repetir los errores de la Revolución Verde y cuidar de la Madre Tierra utilizando prácticas de producción agroecológica.

- Priorizar la lucha de los jóvenes por el acceso a la tierra tanto en Europa y Norteamérica como en los países del Sur, así como reconstruir las economías rurales para que los jóvenes no estén forzados a emigrar.

- La necesidad de forjar nuevas alianzas y tácticas solidarias y de protección contra la creciente criminalización de quienes defienden sus territorios.

- El reconocimiento del papel primordial de los movimientos sociales en las recientes reformas agrarias llevadas a cabo por los Estados con mayor o menor éxito en varios países.

Con el inicio de este proceso de reflexión y revitalización de nuestra lucha reafirmamos nuestro compromiso con los derechos de los pueblos a la tierra y el territorio, con la defensa de la soberanía alimentaria y con el cuidado de la Madre Tierra. La nueva reforma agraria debe ser un pilar fundamental en la construcción de la soberanía alimentaria y, por extensión, en la transformación democrática de la sociedad para que las nuevas civilizaciones pongan fin al hambre y la pobreza y respeten y protejan la Madre Tierra.

¡Globalicemos la lucha! ¡Globalicemos la esperanza!

La Via Campesina

Campaña Global por la Reforma Agraria

Aliados de 26 países de Asia, África, América y Europa

Fuente: Biodiversidad en América Latina

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